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7 Mihkistli

 

Canalizando el desapego

¿Cuántas veces nuestra mente ha creado escenarios de lo que sucedería, y luego las señales y lecturas lo respaldaban, pero luego el evento en sí no ocurrió como se predijo? Nuestra mente tiene un gran poder, y el poder de prever es el poder de manifestar. Sin embargo, no somos los únicos en el proceso de manifestación, el universo probará su naturaleza no solipsista.

Hoy vivimos una gran paz, la de saber que solo una parte de lo que se puede decir y desear realmente sucede. Lo sabemos. Entendemos lo más profundo de la naturaleza dual de la vida, y que tanto como podemos disfrutar de lo que se puede predecir, también podemos disfrutar de la desviación de ello, y del espacio y tiempo creado en el medio. El camino hacia nuestra meta, es la vida, no la meta en sí. Aprovecha la oportunidad de estar en paz con las expectativas, y entiende que vivir, aprender del ahora, es la mejor parte de todo.

La realidad supera la ficción.

Si todo pudiera predecirse, no seríamos libres. Los aspectos planetarios aún están sujetos a nuestra interpretación y a nuestra capacidad para provocarlos; de lo contrario, su influencia es mínima. Si pudiéramos imaginarlo y predecirlo todo, este tiempo y este espacio no tendrían sentido. Si el universo pudiera leerse como un reloj, sería una máquina, no estaría vivo. De hecho, esto te mantiene vivo ahora mismo y te permite funcionar con todo lo que está sucediendo.

Sin mente.

Nuestros pensamientos y recuerdos no están encerrados en nuestra cabeza. Están allá afuera, donde vivimos y los experimentamos: en las cosas que tocamos, en nuestros amigos y en nuestra familia. Más allá de este conocimiento —del fluir en el espíritu y de saber captarlo— la vida puede traer un momento propicio para la muerte y la transformación. En el camino del conocimiento, aquí se revela un significado mágico.

No entendemos por qué las culturas antiguas practicaban ritos extremos, en los que se sometían al dolor, al hambre y a todo tipo de situaciones extremas. Lo confundimos con una forma de devoción dogmática, cuando no lo es. Lo que realmente ocurre cuando nos sometemos a situaciones extremas es que nuestra mente finalmente se desplaza. Ocupada y confundida, podemos existir sin ella mientras el rito tiene lugar.

En este espacio, o lugar, es donde podemos escuchar al espíritu y conocer los grandes misterios que pueden liberarnos de ciclos viciosos y callejones sin salida. Nuestras mentes son espejos que reflejan la misma luz, y pueden dejarnos ciegos de las luces tenues de estrellas lejanas. Si podemos dejar la mente a un lado por un segundo o un minuto, podemos ver esas estrellas y escuchar su música. Si alguna vez has querido resolver lo que parece un problema irresoluble, este es el camino para llegar allí. No tiene que ser un rito de derramamiento de sangre; hay muchas otras maneras de apartar la mente.

Estamos en un tiempo en el que no hacerlo tendrá un gran costo. La mente de las religiones, de los dogmas establecidos, de las instituciones, de los medios, está llevando a la humanidad a su perdición. Síguelos, o encuentra tu propio espíritu. La única forma de encontrarlo es hallar una manera de matar tu mente.

Cuando un fin sano llega, cuando se ejecuta un final, no queda dolor ni resentimiento, solo paz.

¡Aloha!

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