Círculo de palabra
13 Oselotl
Citando a Julian Katari del 11/04/2025, 2:04 pm
Curado
Quizás ayer nos pasamos un poco, o no llegamos a ninguna parte, y hoy estamos curados. Las impresiones, como las pirámides, están hechas para perdurar; aunque no duren, la impresión sí. Lo mismo ocurre con nuestro cuerpo y espíritu, nuestros gustos, nuestros amores. Hacemos tanto para ir a algún lugar, amamos tanto algo que finalmente podemos ver, y es tan poco tiempo, tan corto el que tenemos para vivirlo. La vida es así, casi como si la foto que tomas fuera lo que viniste a buscar. Para algunos, la impresión puede ser demasiado intensa; para otros, apenas describe el sentimiento que provoca. De todo lo que se ha mostrado y hablado en esta trecena, debemos hacer algo hoy, al menos una impresión, algo que perdure en la memoria. Escribe algo, por favor, deja una huella de tu espíritu en esta trecena, es la trecena de tu espíritu, y hoy se supone que debes finalizarla, terminar tu registro; tu alma hoy debe ser curada.


Curado
Quizás ayer nos pasamos un poco, o no llegamos a ninguna parte, y hoy estamos curados. Las impresiones, como las pirámides, están hechas para perdurar; aunque no duren, la impresión sí. Lo mismo ocurre con nuestro cuerpo y espíritu, nuestros gustos, nuestros amores. Hacemos tanto para ir a algún lugar, amamos tanto algo que finalmente podemos ver, y es tan poco tiempo, tan corto el que tenemos para vivirlo. La vida es así, casi como si la foto que tomas fuera lo que viniste a buscar. Para algunos, la impresión puede ser demasiado intensa; para otros, apenas describe el sentimiento que provoca. De todo lo que se ha mostrado y hablado en esta trecena, debemos hacer algo hoy, al menos una impresión, algo que perdure en la memoria. Escribe algo, por favor, deja una huella de tu espíritu en esta trecena, es la trecena de tu espíritu, y hoy se supone que debes finalizarla, terminar tu registro; tu alma hoy debe ser curada.
Citando a Julian Katari del 27/12/2025, 2:30 pmAtención.
Ser un buen mago y, en consecuencia, un buen sanador, no se trata de saber muchas recetas o poseer intelectualmente grandes cantidades de conocimientos. La principal habilidad implicada es poder acecharte a ti mismo, a tus pensamientos y a tus emociones y poder observarlos desde la distancia. Un jaguar altamente hábil no caza con éxito porque se deja llevar por sus impulsos de hambre, saltando sobre cada bicho que pasa. Sabe que hay magia en juego y debe esperar su turno en el mazo del azar.
Más que una casualidad, son espacios de tiempo, de energía, que si somos capaces de refinar nuestra atención y percepción, tal vez podamos ver esta capa de espíritu jugando debajo de las aguas de nuestra ansiedad. El nawal de hoy marca el final de la trecena de viento y nos muestra que el espíritu habla sólo si estamos lo suficientemente callados para escucharlo.
Atención.
Ser un buen mago y, en consecuencia, un buen sanador, no se trata de saber muchas recetas o poseer intelectualmente grandes cantidades de conocimientos. La principal habilidad implicada es poder acecharte a ti mismo, a tus pensamientos y a tus emociones y poder observarlos desde la distancia. Un jaguar altamente hábil no caza con éxito porque se deja llevar por sus impulsos de hambre, saltando sobre cada bicho que pasa. Sabe que hay magia en juego y debe esperar su turno en el mazo del azar.
Más que una casualidad, son espacios de tiempo, de energía, que si somos capaces de refinar nuestra atención y percepción, tal vez podamos ver esta capa de espíritu jugando debajo de las aguas de nuestra ansiedad. El nawal de hoy marca el final de la trecena de viento y nos muestra que el espíritu habla sólo si estamos lo suficientemente callados para escucharlo.
Citando a Julian Katari del 13/09/2026, 1:09 pmSolos.
Cuando seguimos al espíritu —por más raro que parezca encontrar hoy en día a personas que lo hagan— nos entregamos por completo al mensaje que nos fue entregado y a la resolución de llevarlo hasta el final. Culminar una misión tan vasta como las que encomienda el espíritu exige un nivel de locura a los ojos de quienes prefieren someterse al sistema de esclavitud y mantener sus expectativas en un plano seguro y mediocre. Se requiere la fuerza de un guerrero para permanecer de pie frente a todo aquello que busca arrastrarte hacia un destino insignificante; afortunadamente, no somos los primeros en transitar este sendero, y podemos nutrirnos de la sabiduría dejada por quienes ya lo recorrieron.
La lección definitiva para llevar a cabo una vida llena de espíritu es abrazar la soledad: comprender que, en última instancia, estamos solos. Ciertos guerreros toltecas se retiraban a las montañas y pasaban el resto de sus días sin tener contacto con nadie más, pues su energía se había incrementado a tal punto que no podían tolerar ser arrastrados por la pesadez ajena, ni los demás podían sostener la intensidad de su presencia. Sin embargo, este no es nuestro caso; en este cambio de ciclo actual, nuestra tarea es reunirnos y, como sugiere el espíritu, romper el hechizo del aislamiento y la separación.
Aun así, nuestra conciencia y nuestro espíritu deben enfrentar el punto culminante, la cima del crecimiento y del darse cuenta, donde comprendemos que incluso rodeados de otros, nuestro espíritu está solo; nuestra conciencia únicamente puede ser sostenida por nosotros mismos. Esta prueba acecha en cada esquina cuando nos acechamos a nosotros mismos para salir de la autoimportancia de creer que lo que sucede ocurre por nosotros o es algo personal. Llegamos incluso a pensar que el espíritu nos está persiguiendo o vigilando personalmente para darnos lo que necesitamos o enseñarnos lo que ignoramos; y aun esto lo miramos a través de un lente de importancia personal que sencillamente no existe: es solo el espejismo de no saber abrazar el silencio de estar solos en el universo.
Así, esta soledad se extiende a toda la humanidad y a la vida en conjunto. El nawal de hoy es la cobija sanadora que se retira para obligarnos a reconocer y abrazar el vacío de nuestra propia naturaleza. Es la lección de que nadie vendrá a salvarnos: estamos solos en este universo y la única opción es decidir vivir en él y salir adelante, o quedarnos en la negación esperando algo que jamás llegará.
Oselotl/I'x (Jaguar) representa al jaguar, la sacerdotisa, el altar chamánico, la energía femenina no vista, el poder de la selva, la magia, la astucia y el espíritu de las montañas. I'x es el nawal del guerrero jaguar: aquel que camina en la noche sin temor, domina las dimensiones sutiles y encarna la fuerza primordial de la Tierra. En combinación con la frecuencia trascendente, máxima y de cierre del Número 13 —la energía de Oxlajuj, que representa el punto más alto de la trecena, la culminación de la conciencia, la maestría espiritual y el portal hacia lo desconocido—, este signo lleva el ciclo actual a su ápice absoluto.
Encarnar el 13 I'x es erguirse sobre la cima de la montaña con la mirada serena del jaguar, ocupando la decimotercera y última posición de la trecena de Iq’. A medida que el viento de Iq' alcanza su soplo final a través del silencio de la noche, esta energía te llama a despojarte de la ilusión del centralismo personal, mirar de frente el vacío del universo sin parpadear y asumir la responsabilidad total de tu propio espíritu al cerrar victorioso esta etapa del tejido.
Solos.
Cuando seguimos al espíritu —por más raro que parezca encontrar hoy en día a personas que lo hagan— nos entregamos por completo al mensaje que nos fue entregado y a la resolución de llevarlo hasta el final. Culminar una misión tan vasta como las que encomienda el espíritu exige un nivel de locura a los ojos de quienes prefieren someterse al sistema de esclavitud y mantener sus expectativas en un plano seguro y mediocre. Se requiere la fuerza de un guerrero para permanecer de pie frente a todo aquello que busca arrastrarte hacia un destino insignificante; afortunadamente, no somos los primeros en transitar este sendero, y podemos nutrirnos de la sabiduría dejada por quienes ya lo recorrieron.
La lección definitiva para llevar a cabo una vida llena de espíritu es abrazar la soledad: comprender que, en última instancia, estamos solos. Ciertos guerreros toltecas se retiraban a las montañas y pasaban el resto de sus días sin tener contacto con nadie más, pues su energía se había incrementado a tal punto que no podían tolerar ser arrastrados por la pesadez ajena, ni los demás podían sostener la intensidad de su presencia. Sin embargo, este no es nuestro caso; en este cambio de ciclo actual, nuestra tarea es reunirnos y, como sugiere el espíritu, romper el hechizo del aislamiento y la separación.
Aun así, nuestra conciencia y nuestro espíritu deben enfrentar el punto culminante, la cima del crecimiento y del darse cuenta, donde comprendemos que incluso rodeados de otros, nuestro espíritu está solo; nuestra conciencia únicamente puede ser sostenida por nosotros mismos. Esta prueba acecha en cada esquina cuando nos acechamos a nosotros mismos para salir de la autoimportancia de creer que lo que sucede ocurre por nosotros o es algo personal. Llegamos incluso a pensar que el espíritu nos está persiguiendo o vigilando personalmente para darnos lo que necesitamos o enseñarnos lo que ignoramos; y aun esto lo miramos a través de un lente de importancia personal que sencillamente no existe: es solo el espejismo de no saber abrazar el silencio de estar solos en el universo.
Así, esta soledad se extiende a toda la humanidad y a la vida en conjunto. El nawal de hoy es la cobija sanadora que se retira para obligarnos a reconocer y abrazar el vacío de nuestra propia naturaleza. Es la lección de que nadie vendrá a salvarnos: estamos solos en este universo y la única opción es decidir vivir en él y salir adelante, o quedarnos en la negación esperando algo que jamás llegará.
Oselotl/I'x (Jaguar) representa al jaguar, la sacerdotisa, el altar chamánico, la energía femenina no vista, el poder de la selva, la magia, la astucia y el espíritu de las montañas. I'x es el nawal del guerrero jaguar: aquel que camina en la noche sin temor, domina las dimensiones sutiles y encarna la fuerza primordial de la Tierra. En combinación con la frecuencia trascendente, máxima y de cierre del Número 13 —la energía de Oxlajuj, que representa el punto más alto de la trecena, la culminación de la conciencia, la maestría espiritual y el portal hacia lo desconocido—, este signo lleva el ciclo actual a su ápice absoluto.
Encarnar el 13 I'x es erguirse sobre la cima de la montaña con la mirada serena del jaguar, ocupando la decimotercera y última posición de la trecena de Iq’. A medida que el viento de Iq' alcanza su soplo final a través del silencio de la noche, esta energía te llama a despojarte de la ilusión del centralismo personal, mirar de frente el vacío del universo sin parpadear y asumir la responsabilidad total de tu propio espíritu al cerrar victorioso esta etapa del tejido.