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Círculo de palabra

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10 Koskakuahtli

Telaraña.

El vacío creativo, madre, engendró el entramado, la red, una estructura primordial, un campo donde el tiempo y el espacio, y por ende la materia y la vida, podían existir. La vida vivía y moría entonces, y como días y noches, atravesaba las eras, cambiando el escenario, la disposición de aquello que abrazaba y nutría dentro de la tierra creada. A partir de estas eras, se produjeron diferentes enredos, como si la propia bola de tierra quedara atrapada en una gigantesca telaraña cósmica, dando vueltas y girando en un estado diferente de enredo, orientación, ángulo y ciclo de movimiento dentro de la red. El estado actual, era, sol, termina con la recreación de la propia red, la reproducción artificial parasitaria de la red dentro de la tierra y dentro del espíritu humano.

Este cambio de era ocurrirá cuando aprendamos a desenredarnos de esta red impostora en la que nos hemos sumergido. Somos incapaces de estar juntos, conectar, reunir nuestra fuerza, energía e intención, y resolver los numerosos problemas que surgen no por accidente, sino por la araña de esta red, su creador, esos pocos descerebrados que dicen ser nuestros dueños. Hoy celebramos desde la integridad y la abundancia de reconocer que este es el estado del ser, este es el presente en el que hemos participado, quizás involuntariamente. Cuanto más nos cuesta conectar, más encontramos telarañas de errores, malentendidos, manipulación, egoísmo y, en definitiva, miseria y carencia.

El Nawal y la lectura de hoy no son para todos. Algunos, si no la mayoría, pueden descartarme, y esto, por lo que sea. Mientras tanto, hay una semilla viva en estas palabras, en tu esfuerzo por encontrarlas y leerlas, y si acaso, tenemos eso para cuidarla y hacerla prosperar. Los relámpagos truenan y estamos en la ola más grande de todas. Mejor prepárense.

Líneas naturales.

En el proceso de la revelación de nuestra profunda domesticación a manos de aquellos que cosechan nuestra energía vital e imponen un sistema de esclavitud y sufrimiento, el águila de ayer representó la necesaria disolución de las estructuras mentales que se está experimentando en todo el mundo. El Ajmaq de hoy representará entonces lo siguiente: La jaula se abre y hay dos opciones. Entrar en la siguiente, más pequeña, quizá más limpia, pero aún más pequeña, o volar lejos. El pájaro que fue criado en una jaula piensa que volar es una enfermedad. Esta es la sensación que experimentamos, y que naturalmente rechazamos, cuando vemos la libertad.

No estar familiarizados con la libertad y con la naturaleza es un gran problema. Estamos varados por la creencia de que necesitamos la ley humana, pensando que de lo contrario nos comportaríamos como salvajes. En esta ignorancia se encuentran las bases del racismo, al pensar que necesitamos seguir reglas y “educarnos” según ciertas “culturas más avanzadas”, de lo contrario nuestros “yos animales salvajes” nos llevarían a más caos.

La verdad es al contrario. Cuando soltamos los hilos de las estructuras mentales y nos permitimos ser guiados simple y únicamente por nuestro ser natural y el orden natural, aparece un orden auténtico y un estado superior de conciencia. Existen directrices y estructuras muy poderosas que dan orden a nuestra naturaleza animal y humana, y de ningún modo son “retardadas” o “menos avanzadas”. Seguir tu deseo natural no conducirá a un derrame hedonista. Dentro de nuestra propia estructura natural yacen todas las reglas básicas de cómo somos y cómo deberíamos ser. El orden está integrado en la naturaleza; simplemente hemos sido apartados de ella.

¡Aloha!

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