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6 Ollin

Tiempo natural

Fácilmente nos dejamos llevar por diferentes formas de entretener nuestras mentes y realidades y de doblar el tiempo y el espacio de la manera que nos resulte más conveniente. Lo consideramos magia, religión o ciencia, o cualquier camino que utilicemos para entender algo. Pero hoy nos enseñarán que el cuerpo tiene mente propia. Mantiene sus propios ritmos y tiene sus límites, o no tiene los límites que creemos que tiene. No siempre escucha a la mente; si lo hiciera, probablemente sería mucho peor. Gracias a la inteligencia autónoma del organismo, el cuerpo, los cuerpos, la tierra y el tiempo orgánico natural, es que los organismos vivos funcionan correctamente. Explora cómo pueden ser más inteligentes que nosotros y no te sorprendas cuando suceda algo que no planeaste. Permítete aprender de esto, en lugar de querer decirle lo que piensas.

Desafío saludable.

Nuestras intenciones, deseos, manifestaciones y sueños son justos, parten de la razón y, aunque su realización pueda traer placer, no siempre son egoístas ni hedonistas. Sin embargo, son deseos, intenciones, nuestro poder natural para fluir hacia lo que no está presente. Parte del proceso de esta realización es esta trecena, donde se nos enseña a retraernos, limpiarnos y purgarnos. Si puedes escuchar al espíritu y fluir con él, deberías encontrar un gran bien en lo que te sucede ahora mismo, sin importar si se trata de una pérdida, un período de descanso, un momento de debilidad, un flujo de energía reducido o cualquier situación negativa que parezca. Estás depurando y todo ese malestar que está ahí afuera y que intenta encontrar su lugar en ti se aproximará. Debes aprender a recuperarte, descansar, prepararte y almacenar energía de nuevo. Al mismo tiempo, aprenderemos a adaptarnos y soportar las tensiones de esta creciente negatividad del colapso de Occidente. Por mucho que podamos burlar sus efectos directos, encontrará la manera de alcanzarnos y pasarnos factura.

El nawal del día dice hoy: sigue el equilibrio e intenta tener ese ayuno, esa limpieza, ese momento sin preocupaciones que le da a tu cuerpo la oportunidad de sanar y recuperarse, de encontrar mayor fuerza. No solo eso, soltar grandes proyectos, plazos o ritmos de trabajo podría traer el resultado deseado más rápido que si no escuchamos. No tendrá sentido y no se supone que lo tiene que tener. Hoy no debemos seguir la mente, solo nuestro cuerpo y nuestra inteligencia natural. Que tu mente aprenda de eso.

Superficie.

Explorar las profundidades y las alturas nos permite conectar y comprender el cuerpo que habitamos —este cosmos—, el cual no se limita a lo que vemos o creemos que es verdad. Estamos inmersos en una búsqueda para explorar la vasta extensión del micro y macrocosmos; cuanto más aprendemos, más integramos el hecho de que no estamos solos. No somos los únicos portadores de conciencia e inteligencia. Hay otros allá afuera, y otros aquí adentro.

Si bien asignar importancia a lo que no está en la superficie es vital, el nawal de hoy nos recuerda que todo lo que está "allá afuera" y "aquí adentro" está unido por la superficie de la tierra: el mundo medio, lo que puede verse y tocarse. Todos los dioses que puedan existir son reunidos y vinculados por nosotros aquí, observándolos y otorgándoles nuestra atención. El cosmos puede ser ilimitado, pero nuestra Tierra no lo es. Nuestros espíritus pueden, de vez en cuando, romper los límites de lo posible, pero nuestros cuerpos son finitos. Somos carne y somos organismos; ese es nuestro límite.

Así como la humanidad tendrá que adaptarse al hecho crucial de que el crecimiento capitalista eterno es una imposibilidad —y que transgredir esos límites inevitablemente provoca consecuencias—, también debemos aprender a dominar, a través de un nawal como el de hoy, el arte de permanecer dentro de los límites y fronteras de lo que es saludable y posible. Debemos entender que tenemos cuerpos y que estamos vinculados a esta tierra viva, anclados más allá de cualquier fantasía con la que nos estemos dando placer. Reconocer la superficie es aceptar la disciplina de la Carne.

La "etiqueta transhumanista" promete un escape de estos límites, ofreciendo una infinitud digital o sintética que evita la decadencia del organismo. Pero esa promesa es la trampa definitiva. Al rechazar el límite, nos desanclamos, volviéndonos más fáciles de cosechar. La superficie de la Tierra y la piel de nuestros cuerpos no son prisiones; son las membranas protectoras de nuestra soberanía.

La verdadera maestría, como enseña el nawal de hoy, no se encuentra en trascender el cuerpo, sino en habitar plenamente sus restricciones. Es darse cuenta de que, mientras nuestra mitopoiesis puede vagar por las estrellas, nuestros pies deben permanecer presionados contra el suelo. Debemos aprender a distinguir entre la imaginación fértil que nutre el alma y las fantasías huecas que nos llevan a descuidar la tierra misma que nos sostiene.

Al final, el "mapa para salir de las llamas" no se encuentra en una dimensión distante. Está grabado justo aquí, en la superficie del mundo que nos han enseñado a ignorar. Honrar el límite es sobrevivir a la cosecha.

¡Aloha!

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